¿Son los implantes cigomáticos una solución duradera en pacientes con atrofia maxilar grave?

La atrofia maxilar es una afección habitual entre las personas mayores, pero, por desgracia, puede suponer un verdadero desafío para cualquier dentista que deba acometer una rehabilitación dental basada en implantes. Esto es así hasta tal extremo que la colocación de implantes normales puede dar pie a situaciones biomecánicamente comprometidas, debidas a la combinación de la blandura del hueso y la sobrecarga de las áreas posteriores. A lo largo de varias décadas se han desarrollado un gran número de técnicas de aumento de hueso con el objetivo común de permitir la colocación segura y la integración sólida de los implantes dentales en el área superior posterior. Entre ellas se incluyen técnicas como el aumento del suelo sinusal o los injertos óseos de recubrimiento. Aunque estos procedimientos pueden contribuir a reforzar el punto de implante, también crean el inconveniente de obligar a los pacientes a soportar largas fases de tratamiento. Como resultado, otros han buscado alternativas al injerto óseo para poder lograr el anclaje óseo integrado utilizando el hueso que quede. Entre ellas cabe mencionar el anclaje en lugares tales como…

  • La tuberosidad maxilar
  • Las placas pterigoideas y
  • El cigoma…

…todos los cuales eliminan la necesidad de injertar hueso y, a su vez, ofrecen al paciente un tratamiento menos invasivo en general.

Zygomatic Implants ZAGA

Implantes cigomáticos y sus usos

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Años de seguimiento

De hecho, el uso de implantes para la colocación en ángulo en el hueso cigomático lleva existiendo desde su invención por parte de Brånemark en 1997, aunque en un principio sólo se utilizaban en casos extremadamente problemáticos. Para demostrar su efectividad, Brånemark y sus colegas llevaron a cabo un estudio mezclado en el que participaron 77 pacientesque habían sufrido una amputación total o parcial de la mandíbula superior. El estudio supervisaba 156 implantes, en todos los cuales se usaron longitudes más largas de lo normal (24 de los implantes eran cigomáticos). La tasa media de éxito de los implantes cigomáticos fue del 96,8%, aunque no se presentaron datos confirmados sobre el resultado prostético general. Desde entonces, otros profesionales clínicos han informado de resultados entre buenos y excelentes en relación con los implantes cigomáticos y su capacidad para sujetar una prótesis fija.

Sorprendentemente, y a pesar del hecho de que en el año 2007 los implantes cigomáticos ya llevaban 10 años siendo utilizados tanto para asistir a la dentición en los casos más problemáticos y para ofrecer una base estable de implante en casos más normales de atrofia maxilar con edentulismo, no hay suficientes estudios a largo plazo que demuestren su efectividad. Por ello, se llevó a cabo un seguimiento de diez años de duración a un número seleccionado de pacientes, todos ellos con grave atrofia maxilar con edentulismo y que previamente se habían sometido a la colocación de un implante cigomático. Los resultados de dicho estudio fueron los siguientes:

Perfiles de paciente

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Pacientes
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Implantes regulares
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Implantes cigomáticos

A un total de 22 pacientes se les colocaron 22 puentes para implante fijo anclados con 42 implantes cigomáticos y 131 implantes normales. 8 de los pacientes eran hombres y los otros 14 eran mujeres, de edades comprendidas entre los 48 y los 60 años. Aunque 17 de los pacientes no fumaban, los otros 5 eran fumadores, con 2 de los pacientes fumando 11-20 cigarrillos al día y los otros 3 pacientes fumando más de 20.  Antes de que empezara el seguimiento, se invitó a los pacientes a responder a 2 cuestionarios detallando su salud sinusal, el estado de los implantes y su grado de satisfacción con su intervención intraoral. Se consideró que todos estaban sanos y en buen estado.

La colocación de implantes

Todos los implantes (172) fueron colocados entre 1998 y 2002 por un solo cirujano dental. En todos los casos se trataba de implantes de titanio con superficie mecanizada fabricados por Nobel Biocare. Los 131 implantes normales tenían un tamaño de entre 7mm y 18mm y los 41 implantes cigomáticos restantes variaban entre 30 y 50mm de longitud. En total se anclaron 55 implantes normales en la zona de los caninos, otros 29 implantes normales se dividieron entre los procesos pterigoideo y piramidal y los 41 implantes cigomáticos restantes se fijaron en el hueso cigomático (pómulo).

El seguimiento…

En todos los casos se adoptó un procedimiento en 2 etapas con un periodo de curación de 5-6 meses. Se realizaron seguimientos mensuales hasta la marca de los 6 meses, a partir de la cual se pasó a seguimientos semestrales. En cada visita se realizó un examen de los tejidos blandos y se midió la estabilidad del implante utilizando dispositivo para probar la estabilidad del implante (Periotest). Además, se llevaron a cabo escáneres CBCT a los 22 pacientes hasta 10 años después de la carga. Cada escáner CBCT fue luego puntuado y clasificado por medio del sistema Lund-Mackay (que suele utilizarse para registrar csaos de rinosinusitis crónica). Por añadidura, se evaluó también la capacidad de masticación del paciente por medio del Perfil de impacto sobre la salud oral para pacientes edéntulos (OHIP EDENT).

Los resultados…

Dispositivo Periotest – Los valores medios de los implantes cigomáticos al usar el dispositivo Periotest demostraron un aumento de la estabilidad en todos los casos, tanto antes como después de 10 años de la colocación.

Resultados de la prueba L-M – La puntuación Lund-Mackay determinó que 12 pacientes (aprox. 54,5%) no mostraron problemas sinusales, 8 pacientes presentaron obstrucciones en un lateral y los 2 pacientes restantes experimentaron una obstrucción bilateral de leve a moderada.

OHIPEDENT – Los resultados del perfil de impacto en la salud oral indicaron que el 84% de los pacientes quedaron satisfechos con el tratamiento. De ellos, un 34,4% declaró una satisfacción del 100% en todas las áreas.

Conclusión

Este es el primer estudio de su tipo dedicado a determinar la efectividad de los implantes cigomáticos a largo plazo (diez años). Sin embargo, sus positivos resultados han demostrado que puede ser un procedimiento calculado con un resultado predecible en casos de pacientes que padecen una grave atrofia maxilar. No obstante, no hay que olvidar que todos los procedimientos de implante cigomático de este estudio clínico se llevaron a cabo utilizando técnicas intrasinusales estandarizadas, un factor que se refleja en el reducido porcentaje de pacientes que informaron de obstrucciones unilaterales o bilaterales de suaves a moderadas en la zona sinusal.

Más recientemente, este estudio ha sido utilizado como punto de partida para un nuevo enfoque basado en la anatomía. Este enfoque promueve la colocación del implante cigomático en función de la anatomía del paciente, como por ejemplo en las proximidades del proceso basal/alveolar del paciente o la curvatura de la pared maxilar anterior. Este enfoque ha demostrado hasta en unos cuantos casos hasta la fecha unos resultado clínicos  mucho mejores y puede ser visto en el futuro como el nuevo patrón para la colocación de implantes en estos pacientes con atrofia.