Colocación de implantes cigomáticos extrasinuales. Exploración de un nuevo enfoque quirúrgico, un estudio de 3 años.

Desde que el profesor Brånemark nos inició en el mundo de los implantes dentales cigomáticos a finales de los años 90, los mismos han llegado a ser considerados el medio ideal de apoyo en procedimientos restaurativos basados en implantes cuando se trata de pacientes con edentulismo total o parcial y carencias de hueso en los maxilares superiores posteriores.

Aunque en un principio se usaron para ayudar a pacientes que hubieran sido sometidos a una maxilectomía (la amputación de la totalidad o parte del hueso maxilar), hace unos años se ampliaron sus indicaciones para incluir casos de edentulismo más habituales.

A lo largo de la pasada década más o menos, varios estudios de seguimiento han informado de altos índices de supervivenciade los implantes cigomáticos. Sin embargo, el enfoque quirúrgico de este tipo de implantes dentales prescribe una «aproximación intrasinusal» (es decir, la colocación del implante dentro de los límites del seno maxilar al tiempo que se mantiene la membrana sinusal intacta). Aunque este proceso es efectivo en conjunto, puede resultar un considerable desafío en aquellos pacientes con una concavidad bucal pronunciada.

Debido a la forma y a la proximidad de la concavidad, los protocolos estándar sugieren que lo mejor es colocar la cabeza del implante a cierta distancia de la cresta alveolar en dirección al paladar. El problema reside en que con este método de colocación se suele acabar con un puente dental voluminoso que suele provocar incomodidad al paciente.

¿Qué pasaría entonces si hubiera una forma mejor de colocar el implante para evitar crestas visibles, pero seguir ofreciendo una resistencia óptima? Eso es lo que se propuso investigar un estudio…

Zygomatic Implants ZAGA

Colocación de implantes cigomáticos extrasinusales. Un estudio de tres años

En 2004 se llevó a cabo un estudio con la intención de evaluar una nueva técnica quirúrgica que se había perfeccionado hacía poco tiempo. Dicha técnica consistía en la colocación de implantes cigomáticos de tal modo que la cabeza de implante emergiera por el centro de la cresta alveolar, con lo que se evitaba cualquier protuberancia dental visible o voluminosa. He aquí un resumen de dicho estudio:

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Pacientes
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Implantes Normales
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Implantes Cigomáticos

Se trató a 20 pacientes consecutivos con edentulismo maxilar posterior. Entre ellos había 9 mujeres y 11 hombres de edades comprendidas entre los 44 y los 62 años. Se consideró que todos los pacientes gozaban de buena salud y fueron sometidos a tratamiento entre octubre de 2004 y octubre de 2005. Además, todos los pacientes poseían concavidades bucales pronunciadas. En total se colocaron 104 implantes normales y 36 cigomáticos. Se trató bilateralmente a 16 pacientes y unilateralmente a 4. Todos los pacientes fueron tratados con anestesia general e inyecciones localizadas de lidocaína/epinefrina. También se les administraron antibióticos antes de la cirugía.

Durante la cirugía se hicieron incisiones para exponer el canal vestibular posterior y se levantaron colgajos para exponer la cresta alveolar, además de la pared lateral del seno maxilar y el borde inferior del arco cigomático. Para asegurar una visibilidad óptima del hueso cigomático se utilizó un retractor. Se planeó la colocación con antelación intentando seguir una trayectoria que terminase con la cabeza de implante en o muy cerca de la parte superior de la cresta alveolar (cerca de las posiciones del primer o del segundo normal, por lo general). Se preparó el lugar de implantación perforando desde la cresta palatal en dirección al arco cigomático sin abrir el seno maxilar. A continuación se siguieron los protocolos estándar de perforación para la colocación de implantes cigomáticos.

Pasar el cuerpo del implante desde la cresta alveolar atravesando la concavidad bucal para terminar en el hueso cigomático permite optimizar la colocación de la cabeza del implante en o muy cerca de la cresta alveolar, al tiempo que se asegura un posicionamiento perfecto hacia el interior del hueso cigomático. De hecho, los resultados demostraron que los implantes cigomáticos sobresalían 3-8mm del paladar de media hasta la parte superior de la cresta, por comparación con los 11,2mm obtenidos con la técnica intrasinusal convencional.

El seguimiento…

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Meses de Seguimiento
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Técnica Extra-sinusal
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Técnica Intra-sinusal

Una vez completa la cirugía, se realizó un seguimiento a todos los pacientes con una duración de entre 36 y 48 meses después de la carga oclusal, con un seguimiento medio de 41 meses. Durante este tiempo, los reconocimientos incluían evaluaciones regulares de la higiene oral, la estabilidad de la prótesis y la salud de los tejidos blandos. Además se evaluaron otras complicaciones mecánicas. Por último, se midieron los implantes cigomáticos en relación con la cresta alveolar por comparación con un grupo de control de 20 pacientes, todos los cuales habían recibido un tratamiento convencional con un enfoque intrasinual estándar.

¿Cuáles fueron entonces los resultados?

El periodo de curación de la totalidad de los 20 pacientes que recibieron un implante cigomático con colocación extrasinusal fue el normal, experimentando algunos de los pacientes dolor y edema moderados después de la operación. Sin embargo, ambos fueron controlados con facilidad utilizando una combinación de compresas y analgésicos sin receta.

Técnica Extra-sinusal

Técnica Intra-sinusal

En ninguno de los 20 pacientes se apreció señal alguna de infección, ya fuera en la cavidad oral o en el área del seno maxilar, hasta e incluyendo el chequeo a los 36 meses. En todos los casos se observó que la parte extrasinusal del implante cigomático estaba recubierto de mucosa y que el paciente no sentía dolor en la zona.

La conclusión clave

El estudio de 3 años demostró que se puede adoptar de manera segura una aproximación extrasinusal en aquellos pacientes que padezcan concavidades bucales avanzadas en la zona maxilar posterior. También demostró que se puede colocar un implante cigomático todo lo cerca que se pueda o en la misma cresta alveolar con el fin de evitar voluminosas protuberancias que puedan resultar incómodas para el paciente.

Así, los profesionales clínicos ya disponen de una vía segura de tratamiento utilizando implantes cigomáticos para aquellos pacientes que padecen concavidades bucales graves, y que de lo contrario habrían sido casos problemáticos en el mejor de los casos. La ventaja para el paciente es que obtiene los resultados que realmente deseaba: una dentición completamente restaurada y sin complicaciones que está diseñada para durar muchos años.